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Y el coronavirus cambió nuestros planes de Doctorado



Y el coronavirus cambió nuestros planes de Doctorado

 

Durante los tres meses que duró el estado de alarma en España, todos hemos pasado por diferentes fases de incertidumbre ante esta situación. En mi caso, coincidió con los últimos tres meses en los que tenía beca para hacer la tesis doctoral, y aunque ya sabíamos que serían meses intensos, nunca imaginé que iba a ser de esta manera. El laboratorio del que formo parte es el de células madre y medicina regenerativa, junto con la plataforma para producción y validación de terapias avanzadas (CREATIO), en la facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. Tras el decreto del Estado de Alarma, se ordenó el cierre de las Universidades y, por tanto, la mayoría de nosotros paramos los experimentos, algunos irrecuperables, e instalamos las oficinas en casa. Han sido tiempos complicados, pero hemos podido adelantar en otras tareas no tan experimentales, como son la lectura y la escritura de artículos. En mi caso, he podido avanzar un poquito en la tesis, siempre y cuando no aparecía un nuevo artículo revelador sobre el SARS-CoV-2 que merecía inminente atención… Concentrarse no fue fácil en esta situación. El coronavirus nos llegó de cerca y dejó algunas secuelas. En cualquier caso, espero con fuerza que esta situación tan excepcional sirva para valorar las funciones esenciales en nuestra sociedad y financiar la investigación científica con fondos competentes. Estoy segura de que vienen tiempos mejores.

Cristina Salado Manzano, Investigadora Marie Skłodowska-Curie, Grupo RD16/0011/0012

 

Durante el confinamiento comencé mi segundo año como estudiante de doctorado. En mi caso, tuve que parar los experimentos que tenía en marcha a principios de marzo y congelar las células con las que trabajo. Después me llevé el ordenador y mis cuadernos de laboratorio a casa, para montar una pequeña oficina y poder trabajar desde allí. Mi padre y mi hermano también han tenido que trabajar mucho así que acabamos teniendo una pequeña biblioteca en el salón. Durante los meses de confinamiento aproveché para repasar las cosas que había hecho hasta el momento y para leer artículos de mi campo que, al final, normalmente no tenemos tanto tiempo para eso. También ha sido un buen momento para hacer cursos online y aprender a utilizar software de laboratorio que ha sido gratuito durante este confinamiento. Con algunos compañeros del laboratorio hemos mantenido el contacto por teléfono y correo sobre todo para apoyarnos y acompañarnos en este tiempo que al final ha sido difícil. Por otro lado, entre mi familia y amigos, gracias a Dios, no ha habido casos graves de coronavirus por lo que en ese sentido ha sido más fácil, aunque conozco a gente que lo ha pasado muy mal. Cuando terminó el confinamiento pude regresar al laboratorio, desde que Madrid entró en la fase 0.5 a finales de mayo. A partir de ese momento, nos hemos estado relevando entre el personal del laboratorio para asistir por turnos solo a realizar el trabajo que no se puede hacer desde casa. Ahora suponemos que esta situación se alargará todavía durante meses, pero poco a poco vamos aprendiendo a trabajar con esta nueva normalidad.

Marina Rodríguez Rubio, Investigadora Marie Skłodowska-Curie, Grupo RD16/0011/0032